ESTA SOY YO...

Lorena Sierra N. / Artista Plástica

Soy Lorena Sierra, diseñadora de profesión, soñadora y romántica de nacimiento. Nací en la Ciudad de México siendo la más chica y la única mujer de 3 hermanos. Me apasiona jugar futbol, bailar y crear. 

A mis 34 años y desde pequeñita, cuento con un alma viajera y muchos miedos en libertad que seguido me atrapan, me ponen en pausa y me retan. Existo llena de contradicciones, confusiones, ganas, planes, sueños, ideas…

Desde muy chiquita me encantaba dibujar, y fui creciendo con el sueño de querer dedicarme al arte aunque con el pasar de los años parecía broma para algunos, incluso para mí, pues de alguna manera siempre hablaba de eso, pero mis actos siempre me llevaban por un camino completamente diferente. Encontrar trabajos para subsistir, llevan a que la vida te rebase, te pase por encima y ni cuenta te des, de pronto despiertas y es “tarde”.. empiezan ahora otro tipo de miedos, ya no sólo el económico y el no ser reconocido, si no que ahora es también ya muy tarde para animarte a hacer algo. Estás a la mitad de un camino y dejarlo sería como lanzar todo por la borda y empezar de cero. ¿A los 30 vale la pena?, ¿No tendría uno ya que madurar?, ¿Quizá pensar en casarse, formar una familia, pedir un aumento de sueldo, aspirar a un mejor puesto?... ¿O mejor aventarse?

Por suerte, me topé con un angelito maravilloso, qué sin saberlo, me motivó a escaparnos, a renunciar por un rato a nuestra vida de “adultos” e irnos a probar suerte en Oaxaca y así fue como a casi un mes de cumplir 30, me mudé a ese bellísimo estado en donde por primera vez enfrenté mis miedos y experimenté una disciplina que hoy me llena y llama demasiado; el grabado.

 

 

Al volver a la Ciudad de México después de casi un año, las confusiones, presiones, necesidades, el trabajo y la “vida real” y de “adulto” que a veces uno no entiende que no tiene que ser así, me absorbieron de nuevo, hasta que 2 años después, exhausta por un lado y llena de vida y ganas de retomar el arte por el otro, me fui 4 meses a Florencia. La idea era entregarme por completo a la pintura pero por azares del destino, de nuevo, el grabado fue a lo que dediqué mis días y me encantó.

Después de estos meses volví a México con las ganas bien seguras de continuar mi verdadero camino.

Construí mi estudio, compré mi tórculo y en esas estoy.

 

 

 

 

Me gusta trasmitir y contar historias, siempre me ha asombrado ese momento en el que me fundo y me pierdo con mi lienzo, que por cierto son horas disfrazadas de instantes, en las que de pronto aparecen personajes que me acompañan y me hablan; seres qué desde siempre me han parecido familiares aun sin conocerlos. Rostros inconscientes que representan historias que sin saber, yo quiero contar.

Con esto les platico que nunca me ha gustado explicar lo que hago, prefiero ver las reacciones de la gente, sean positivas o incluso nulas, me gusta cuando lo que hago le habla a algunos y me entristece cuando calla y no impacta a otros, pero es parte dé. Me cuesta el arte que tiene que ser explicado, no me gusta tener que leer un texto para valorar o entender algo.

Valoro la técnica, me habla el color y la textura, me intrigan las sombras, las luces, los gestos.. Eso me llama, me grita y fascina y es eso lo que intento transmitir con mi obra.

Suelo ponerme enfrente de mi lienzo y simplemente empezar a dibujar y así, sin planear ni bocetar con antelación, la espontaneidad de lo que siento fluye, y después, ya que veo el resultado empiezo a entender.

Por eso cuando me preguntan, ¿qué quieres decir con esto? ¿Qué quisiste comunicar? No me gusta contestar, de entrada, porque no necesariamente sé la respuesta y segundo, porque creo fielmente que el arte tiene que despertar en cada ser algo muy propio que no necesariamente tiene relación con lo que el autor quiso plasmar. Depende de la historia del que mira, de lo que está viviendo y sufriendo en ese momento, de su pasado y hasta de sus anhelos. Para mí eso es el arte; despertar emociones. Mis obras no impactarán a todos, pero con que uno sienta algo, sabré que estoy en el camino correcto.